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Sagres, Cabo de San Vicente y Costa Vicentina

Sagres y el Cabo de San Vicente representan el extremo suroccidental del Algarve y son relativamente poco frecuentadas por los turistas, pese a tener un atractivo paisajístico notable.

Es posible que, parte de este hecho se deba a que la comunicación por carretera y transporte público desde Lagos sea bastante deficiente. Desde Lagos, donde termina la autopista que recorre la región de Este a Oeste, una carretera pequeña y mal asfaltada en algunos tramos llega hasta Sagres pasando apenas por un par de complejos turísticos frecuentados básicamente por británicos en los pueblos de Luz, Salema o Burjau.

Desde Sagres hacia el norte, constituyendo el extremo occidental del Algarve, se encuentra la Costa Vicentina, que se prolonga durante más de 100 kilómetros hacia el norte, ocupando la zona costera del Alentejo y llegando hasta la zona de Troia, al sur de Setúbal. Se trata de una zona de costa con playas excepcionales, pocos pueblos y ciudades alrededor y menos visitantes de los que podía esperarse. No obstante, sus playas son todo un paraíso para los amantes del surf.

Sagres

Sagres es un pueblo pequeño, tranquilo y relativamente aislado del bullicio de la región, si no fuera por el atractivo de ser la punta de la Península Ibérica, la amplia fortaleza que existe al final del pueblo y ser el mejor punto de partida para visitar los acantilados del Cabo de San Vicente o alguna de las playas cercanas, como la do Tonel.

En realidad, el único punto turístico de Sagres es la fortaleza, situada a las afueras del pueblo. Es relativamente grande, pero por dentro tampoco tiene tanto interés, salvo que tengas la suerte de que los guías de la misma te cuenten su historia y su importancia como punto de defensa. La fortificación antigua desapareció con un terremoto en 1755, por lo que la actual fortaleza data de esa fecha. Eso sí, desde sus murallas se tienen vistas muy bonitas del mar, por supuesto, pero también de los acantilados del Cabo de San Vicente.

El resto del pueblo destaca por su tranquilidad. Lo mejor de todo es disfrutar de su calma comiendo tranquilamente en alguno de los restaurantes y terrazas de su plaza central, donde comparten espacio con tiendas pequeñas muy enfocadas al público surfista.

Cabo de San Vicente y Costa Vicentina

El Cabo de San Vicente está situado a muy pocos kilómetros de Sagres, por lo que la visita a uno y a otro a la vez es casi obligada. Aquí sí que es frecuente encontrar turistas de paso fotografiándose con el fondo de los acantilados que dan al Atlántico. Aparte de este paisaje natural, no hay mucho más en la zona, por lo que es habitual que los visitantes estén un rato, hagan unas fotos, miren los dos o tres puestecillos que se colocan allí y desanden el camino en pocos minutos. La vista es bonita, pero cuidado con quien tenga vértigo y pretenda acercarse mucho y, sobre todo, los días de mal tiempo o de mucho viento.

cabo san vicente portugal

Cabo de San Vicente. Foto: Martin Robson via Wikimedia Commons. Licencia CC 2.0

Desde allí, hacia el norte, se extiende la Costa Vicentina y el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina. Parte de la costa está protegida por cuestiones naturales y, en otras zonas, la infraestructura de alojamientos no se ha desarrollado tanto como para atraer a un turismo masivo, por lo que se puede disfrutar de playas grandes, buenas y muy poco frecuentadas; no sólo en el Algarve, sino en toda la Costa Vicentina, si bien algunos de los pueblos costeros del Alentejo reciben cada vez más visitantes.

La costa Vicentina es un paraíso para los aficionados al surf, que tiene como principal punto de referencia el pueblo de Carrapateira, con playas como las do Amado en el sur y Vale Figueira en el norte, que concentran la atención de estos visitantes. Aljezur y Odeceixe, son otros dos pueblos costeros de esta zona, antes de entrar en la región del Alentejo.

Ante la escasez de transporte público que sirve a las poblaciones de la zona, la mejor opción –sin duda- para desplazarse a estos pueblos es el coche particular.

Para el alojamiento, tampoco hay excesiva oferta hotelera, así que lo más frecuente es alojarse en habitaciones alquiladas, casas particulares o pequeñas pensiones. Es factible, también, alojarse en Lagos y desplazarse en coche a estas playas.