Archivo del Autor: rubenmarcos

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Dónde alojarse en el Algarve

El Algarve es una zona turística, aunque eso no significa que en toda ella haya la misma oferta o facilidad para encontrar alojamiento. Cada ciudad tiene sus particularidades que os contamos en esta sección.

Alojamientos en oferta

Fecha de entrada

Fecha de salida

No es lo mismo buscarlo en Albufeira y sus proximidades, donde existe una gran oferta de hoteles de sol y playa, que en Tavira o Silves, donde es mucho más habitual acudir a pequeños hostales, residencias o habitaciones alquiladas en casas particulares. Hay, también, una oferta muy importante de apartamentos en alquiler.

La mayor parte de los hoteles se encuentran en la zona de Albufeira, Quarteira y Vilamoura, aunque también hay una importante presencia hotelera en los alrededores de Portimao, en la zona de Praia da Rocha. Si se buscan unas vacaciones tranquilas, sin moverse mucho por la región, estos hoteles son perfectos; pero si se pretende también visitar otras ciudades y tener independencia para desplazarse, es prácticamente imprescindible disponer de un coche –sea llevándolo desde España o alquilándolo en la región-.

Los complejos hoteleros situados junto a las playas a separados del centro urbano son otra opción para quedarse, aunque suelen estar enfocados a un turismo de alto poder adquisitivo y, en muchas ocasiones, a los turistas de golf.

Otras ciudades están algo menos abiertas al turismo masivo. En el casco urbano de Lagos hay bastantes hoteles y pensiones de nivel medio/bajo y presupuesto económico, que son muy recomendables para viajeros independientes, mientras que el alojamiento en Faro está más pensado para quienes tienen que desplazarse a la ciudad por motivos de trabajo, estudios o visitas, que para los turistas. Tavira dispone de algún pequeño hotel a las afueras y unas cuantas pensiones, pero no recibe muchos visitantes.

Para los turistas de bajo presupuesto y, especialmente, los jóvenes. son especialmente recomendables las Pousadas de Juventude (albergues juveniles) en Faro, Portimao, Lagos y Tavira. El precio es muy económico y, aunque el estándar de alojamiento es muy básico –salvo en el modernísimo de Tavira-, es bastante agradable.

Aquí os vamos a presentar algunas alternativas en cada ciudad.

Alojamiento en Faro y Olhao

Pese a ser la capital, la oferta de alojamientos en Faro no es especialmente amplia. Por precio, la Pousada de Juventude de Faro –muy básica- es la mejor opción. No obstante, en la zona cercana a las estaciones de autobuses y trenes, hay también albergues y pensiones a buen precio como la Hospedaria Sao Filipe.

Algo más caro, sin serlo excesivamente, y muy céntrico, está el Hotel Santa Maria y, finalmente, dentro del segmento de precios más alto, el Hotel Faro y el Hotel Eva son dos de los mejores del centro de la ciudad, si bien también uno de los más caros.

En Olhao, por su parte, si se busca ubicación céntrica y precio reducido se puede acudir a la Pensión Bicuar o, por el contrario, al caro pero lujoso Real Marina Hotel & Spa.

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Alojamiento en Tavira

Las opciones de alojamiento en la ciudad de Tavira pasan por los dos hoteles Vila Galé situados casi en la desembocadura del Rio Gilao o por casas particulares. Está además, la Pousada da Juventude –una de las más modernas y mejores de todo Portugal- para visitantes con bajo presupuesto. El Hotel Vila Galé Tavira está a aproximadamente un kilómetro del centro, pero ofrece buenas instalaciones. Por su parte, el Hotel Vila Galé Albacora está situado justo en la desembocadura del río, aislado de la ciudad, pero muy cerca del muelle que va a la isla de Tavira y a las Playas.

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En Tavira hay otra opción de alojamiento muy interesante, que está ubicada precisamente en la Isla de Tavira, junto a la playa. Se trata del camping. Hay que tener en cuenta que a él no se puede acceder en coche, por lo que no hay lugar para caravanas. Aunque no se disponga de tienda, es posible alquilarla allí. Es una localización excepcional al estar tan cerca de la playa, y además está muy cerca de los restaurantes y chiringuitos de la misma, con lo que se garantiza bastante animación.

Alojamiento en Albufeira, Quarteira y Vilamoura

Aquí hay innumerables opciones, por lo que casi es mejor mirar en alguno de nuestros buscadores o en el mapa de precios que presentamos a continuación y elegir entre los alojamientos que allí se ofrecen.

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Una idea, cerca del centro de Albufeira es el familiar Albufeira Jardim Hotel. Pero las opciones de elección son enormes a medida que nos alejamos un poco del centro.

En Quarteira es muy fácil encontrar hoteles a muy pocos metros de la playa. El Luna Hotel Atismar es el más económico y, algo más caro el Dom José. La vecina Vilamoura es bastante más cara –incluso con algunos hoteles de gran lujo-, pero también se pueden buscar ofertas puntuales.

Alojamiento en Lagos y Portimao

Lagos es una ciudad con bastante oferta hotelera. Las calles estrechas del centro cuentan con muchas pensiones y albergues para el público juvenil que la visita y los hoteles de más categoría están situados más hacia las afueras de la ciudad. Muchas de las pensiones se concentran cerca de la Rua Lançarote de Freitas, donde está la Pousada da Juventude. Precisamente la Pousada es la opción más barata, y la elegida por muchos jóvenes. Algo antigua, pero agradable y con muchas posibilidades de conocer a viajeros jóvenes de otros países. Cerca de ella, otros albergues como Rising Cock, Gold Coast o- un poco más caro y confortable- la Pensao Caravela.

Hay también oferta de habitaciones en casas bajas particulares en las calles cercanas a la Iglesia de Santo António. Las casas que los ofrecen suelen tener puestos carteles improvisados (la mayor parte de las veces un folio garabateado) en las ventanas.

Los hoteles de mayor categoría están distribuidos cerca de las playas del sur de la ciudad o al este del río, ya junto a la playa de Meia Praia. En la parte sur de la ciudad están el Carvi Lagos o A Beira-Sol, mientras que en la zona de Meia Praia destacan el Dom Pedro Meia Praia o el Vila Galé Lagos.

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Estas son algunas de las ofertas de alojamiento que hay en las principales ciudades del Algarve, pero no son las únicas. Les recomendamos que consulten los buscadores para encontrar otro tipo de alojamientos o en otras ciudades o pueblos de la región.

Algarve con niños

Algarve con niños

Ir al Algarve con niños es una de las mejores opciones de vacaciones de verano que tenemos en la Península Ibérica. Pueblos y ciudades preparados para el turismo, fantásticas playas y muchas alternativas de ocio tanto para los niños como para los padres, por precios razonables y muy cerca de España.

La manera de disfrutar el Algarve con niños dependerá de lo que busquen los padres, pero hay bastantes opciones. Si lo que buscamos es sol y playa, quizá encontremos las mejores opciones en los hoteles turísticos y resorts de las zonas situadas al oeste de Faro y -más concretamente- en la zona de costa comprendida entre Quarteira y Lagos, incluyendo Albufeira -la capital turística del Algarve-.

Albufeira, Portimao o Lagos

Para mi gusto, ciudades como Albufeira son las menos llamativas del Algarve -y no tanto porque no sean bonitas, que Albufeira tiene un bello centro urbano-, sino por haber atraído al turismo de masas con enormes hoteles y alrededores saturados de apartamentos y resorts. No obstante, reconozco que quizá para los niños a partir de una cierta edad es la forma más agradable de pasar un verano: playa y hotel o complejo de apartamentos con piscina donde hacer amigos y pasar el día sin dar demasiadas vueltas.

Claro que al elegir pasar las vacaciones con niños en un hotel o resort hay opciones para todos los gustos. Desde los hoteles turísticos de Albufeira -vease un sucedáneo algarvío de Benidorm-, hasta los resorts de golf más exclusivos de Vilamoura, incluyendo muchas opciones intermedias. Dependiendo si nos gusta estar más cerca de las poblaciones o no, podremos decantarnos por complejos más aislados en la playa o más cerca de las ciudades.

Albufeira -como hemos apuntado ya- es la más turística. Pero si optamos por Lagos o Portimao nos encontraremos con un modelo diferente de ciudad en el que las zonas hoteleras y turísticas están situadas a las afueras de la ciudad. En Portimao, por ejemplo, en Praia da Rocha. Esto nos permite, si estamos alojados en ellas, que los niños disfruten de playa en las zonas turísticas y puedan ir a cenar luego por el centro de la ciudad o del pueblo.

Lagos, además, -aun siendo un lugar con bastante fiesta nocturna- es bastante más tranquilo que algunas zonas de Albufeira o Praia da Rocha, con demasiada vida nocturna y algo más de desfase juvenil.

Lagos Algarve

Una de las calles principales de Lagos, una de las ciudades más agradables del Algarve.

Quarteira es también una ciudad de playa al estilo de Albufeira -pero de tamaño más reducido y agradable- y en la vecina Vilamoura encontramos un turismo con un poder adquisitivo algo más elevado y bastantes resorts en las proximidades, pero también tranquilo e interesante para viajar con niños.

En esta zona contamos también con múltiples alternativas de ocio para niños: parques acuáticos, pistas de minigolf, pequeños parques de atracciones y otras opciones. Son zonas bastante compatibles con el turismo familiar y buenas opciones para ir al Algarve con niños.

En las proximidades de Portimao, otra buena opción es Carvoeiro -con un estilo parecido a Albufeira, quizá con demasiada influencia británica, pero un pueblo mucho más tranquilo, pequeño y con algunas buenas playas en las proximidades-. En este pueblo me alojé hace unos años en el Hotel Baia Cristal y salí con la impresión de que era un hotel bastante agradable para viajar al Algarve con niños.

Actividades para niños en el Algarve occidental

Pero, por mucho que a los niños les guste la playa, los niños en el Algarve también disponen de una serie de actividades pensadas para ellos en las ciudades turísticas del Oeste de la región. Lo mejor es disponer de un coche para movernos por la región y visitarlos (ojo con los peajes electrónicos de las autopistas portuguesas).

Algarve familias

Hay múltiples actividades marinas para los niños en el Algarve.

Los parques acuáticos son ideales cuando vamos al Algarve con niños. En Albufeira tenemos el Zoomarine, que es mezcla de zoológico y parque acuático, en Quarteira el Aquashow o en Lagoa el Slide&Splash.

Para los niños a los que les gusten los animales seguro que les llamará la atención el Zoo de Lagos o los paseos en barca para ver delfines en Albufeira y Lagos o el paseo «pirata» en barco por la costa de Albufeira. Eso aparte de los paseos en barca por la zona de la Ría Formosa (al este del Algarve) de los que hablaremos más adelante.

Finalmente, para los amantes al deporte podemos recomendarles un par de lugares que seguramente interesarán a quienes vayan con niños al Algarve (para que disfruten los niños y también disfruten ellos). El tradicional minigolf turístico llevado a la máxima expresión en el Family Golf Park de Vilamoura -el mayor minigolf de Europa- y los circuitos de karting de Almancil y, sobre todo, el de circuito de karting Internacional de Portimao.

Crucero pirata por la costa del Algarve
Duración: 2 horas
159 opiniones
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Entradas para Parque Aquashow en el Algarve
Duración: 1 dia
81 opiniones
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Cuevas y avistamiento de delfines en la costa del Algarve
Duración: 2 horas
317 opiniones
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Hay algunas actividades más sugeridas para niños en el Algarve en este enlace en portugués.

Tavira y el Este del Algarve

El Este del Algarve es muy diferente a la zona más turística, pero -para mi gusto- bastante más bonita. No obstante, hay que entender que puede ser algo más aburrida para los niños que las áreas más turísticas. Faro es la capital. Es una visita agradable, pero es más urbana y administrativa que turística y la playa le queda lejos, así que quizá no sea el mejor sitio para los niños.

El pueblo de pescadores de Olhao -que hoy es ya toda una ciudad- cuenta en sus proximidades con fantásticas playas en las islas de la Ría Formosa, como la de Armona o Culatra, pero es escasa en cantidad y calidad de alojamientos, especialmente si viajamos con niños en el Algarve (a los que seguramente no les hará gracia meterse en una pensión).

La gran opción para viajar con niños al Este del Algarve es la ciudad de Tavira. La localidad- declarada slow city– es tranquila y tradicional y a ella no ha llegado aún el turismo masivo. No obstante, tiene un ambiente turístico agradable de baja intensidad, con un centro animado y vivo con muchos restaurantes y algunos pequeños bares. Ha construido, también, algún hotel relativamente grande en sus proximidades -como el Vila Galé Tavira o el Porta Nova– donde los niños podrán estar también bastante entretenidos.

Isla de Tavira

La Isla de Tavira ofrece magníficas playas con poca gente. Además, podemos alojarnos en el agradable camping de esta isla, a la que no llegan los coches.

Como en la mayor parte de las localidades de esta parte del Algarve, las playas no están en la misma ciudad, sino en las islas de la Ría Formosa que separan a localidades como Olhao o Tavira del mar. Para llegar hasta ellas tendremos que ir en barco. Son playas fantásticas, enormes, poco saturadas y a las que no llegan los coches.

En la Isla de Tavira, además, si queremos una opción de  alojamiento algo más alternativa, podemos quedarnos también en el Camping Tavira. Es verdad que hay que llegar a la isla por barco desde Tavira y que no hay coches, pero a cambio tendremos acceso a las fantásticas playas y un entorno natural privilegiado. Si no disponemos de tiendas, el camping nos ofrece el alquiler de varios modelos totalmente equipados. Tampoco allí nos faltará de nada: hay una tienda en el camping y los chiringuitos de la playa funcionan casi todo el día.

Para los días que los niños se aburran de tanta playa, podemos ofrecerles la alternativa de los paseos en barco desde Faro, Olhao y Tavira por la Ría Formosa, desde donde podremos contemplar delfines, tortugas y diferentes tipos de aves. Tavira, además, está bien comunicada por tren regional con varias localidades del Algarve, así que es una buena base para hacer excursiones.

Algunas ideas para alojarse en el Algarve con niños

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tren espana algarve

¿Cómo ir de España al Algarve en tren?

Una pregunta habitual con la que nuestros visitantes entran a nuestra guía desde el buscador de Google es ¿Cómo ir de España al Algarve en tren?

No es la opción más rápida ni más cómoda que tenemos para ir al Algarve, pero sí que tenemos la oportunidad de ir de España al Algarve en tren, aunque siempre en las rutas que salen desde Lisboa u Oporto, ya que no hay conexión directa entre el Algarve y España por ferrocarril a través de la frontera de Vila Real de Santo Antonio.

A día de hoy, si queremos llegar al Algarve en tren desde España, tenemos tres posibilidades -todas pasando por Lisboa-. El Tren Hotel Lusitania Express nos lleva de Madrid a Lisboa (ojo, que este tren ha cambiado su ruta recientemente y ya no circula por Cáceres y Valencia de Alcántara, sino por Salamanca y Fuentes de Oñoro).

Desde el País Vasco y Castilla y León, existe también la opción de ir a Lisboa en el Tren Hotel Hendaya-Lisboa, que pasa por ciudades como Irún, Vitoria, Burgos, Valladolid o Salamanca.

Finalmente, para ir de Galicia al Algarve en tren, podemos ir a Oporto desde Vigo en el tren internacional y allí tenemos varias opciones. Durante todo el año hay dos trenes Alfa Pendular directos entre Oporto y Faro -por la mañana y a primera hora de la tarde- y en la época de verano existe también el Comboio Azul, que sale de Oporto por la noche y nos deja en Faro a primera hora de la mañana sin necesidad de transbordar en Lisboa. Aparte de ello, siempre podemos hacer transbordo en Lisboa para conectar con otros trenes al Algarve.

Lisboa – Algarve en tren

Para hacer el transbordo en Lisboa, lo mejor es quedarnos en la estación de Oriente. Por ella pasan los trenes que vienen de Madrid y Hendaya, así como los que proceden de Oporto, además de los trenes que van al Algarve.

Es, también, la mejor opción para quien ha llegado en avión a Lisboa y quiere desplazarse al Algarve en tren. La apertura de la reciente línea de metro ha dejado el aeropuerto de Portela con conexión directa y a pocos minutos de la estación de Oriente.

Los trenes Alfa Pendular que hacen el recorrido Lisboa – Faro son modernos, cómodos, rápidos y de muy buena calidad. Hay también servicios de tren Intercidades algo más económicos y también bastante confortables, aunque algo más lentos.

Una vez en Lisboa, nuestro recorrido depende del destino al que queramos ir. Si queremos ir a Faro o a las ciudades del Este del Algarve y la zona de la ría Formosa (de Faro a Vila Real de Santo António) en la que están Tavira u Olhao, tendremos que hacer transbordo en la estación de Faro a los trenes regionales del Algarve, bastante más anticuados que los que se utilizan en la línea de Lisboa.

Tren Algarve

Los trenes regionales de la línea del Algarve son algo anticuados, pero cumplen muy bien su labor.

Si nos dirigimos a Albufeira o Loulé, el tren nos lleva directamente, pero tendremos que bajarnos antes de llegar a Faro. Ojo a estos dos destinos, ya que las estaciones están muy alejadas del casco urbano y requerirán transporte adicional -taxi o autobús urbano en el caso de Albufeira-.

Por su parte, si vamos desde Lisboa a Lagos o Portimao, tendremos que cambiar de tren a la línea regional del Algarve en la estación de Tunes.

En este enlace podéis encontrar la lista de los horarios de los trenes Oporto – Lisboa – Faro – Lagos – Vila Real de Santo Antonio.

Desde Andalucía al Algarve en tren

Pese a ser regiones vecinas, no hay conexiones directas de ferrocarril entre Andalucía y el Algarve, ya que no hay conexión entre Vila Real de Santo Antonio -en el lado portugués de la frontera- y Huelva. La alternativa de transporte público para viajar directamente de Sevilla y Huelva al Algarve es el autobús de la empresa EVA que opera la ruta Lagos-Sevilla con cuatro frecuencias semanales en verano y dos en invierno.

No es un trayecto demasiado largo, pero se eterniza bastante por la gran cantidad de paradas que tiene en la ruta: Huelva, Ayamonte, Vila Real, Olhao, Faro, Albufeira, Portimao y Lagos, con algunos servicios puntuales ofreciendo también paradas en estaciones intermedias.

Estaciones de tren en el Algarve lejos de las ciudades

Si vamos en tren desde España al Algarve hay que tener en cuenta también que algunas de las estaciones de la ruta quedan bastante lejos de las ciudades a las que dicen servir y será necesario tomar transporte público adicional. Son los casos, por ejemplo, de localidades como Loulé, Albufeira o Silves.

En el caso de Faro, la estación está situada dentro del núcleo urbano, algo que pasa también en ciudades como Tavira, Olhao, Portimao o Lagos.

Estación de Faro

Estación de Faro

Del aeropuerto del Algarve a la estación de tren de Faro

Si llegamos al Algarve en avión y necesitamos movernos por la zona en transporte público, hay dos líneas de autobús urbano – la 14 y la 16– que salen del aeropuerto del Algarve y nos dejan a pocos metros de la estación de tren de Faro, donde conectaremos con la línea de tren del Algarve.

No obstante, para ir desde Faro a ciudades como Quarteira, Vilamoura o Albufeira, la opción más interesante es el autobús o, si tenemos algo más de presupuesto, contratar los servicios de alguna de las muchas empresas de transfers que ofrecen el servicio directo Aeropuerto del Algarve a Albufeira sin pasar por Faro.

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Restaurantes buenos, bonitos y baratos en el Algarve

La gastronomía del Algarve es amplia y variada. En nuestros recientes viajes al Algarve hemos tenido la oportunidad de comprobarlo en persona y hoy queremos compartir con vosotros cinco restaurantes de cinco ciudades diferentes de la región para comer en el Algarve bien y por precios razonables.

Que nadie tome este artículo como una guía de los mejores restaurantes del Algarve, porque ni lo es, ni lo pretende ser. Simplemente, fueron cinco establecimientos entre los muchos que hay en la zona de precio medio en los que entramos y quedamos satisfechos. Hay otros muchos que, por falta de tiempo, no pudimos probar, pero también tenían un aspecto y un menú excelente. Y es que, comer en el Algarve, incluso en los restaurantes más modestos, es todo un placer.

Empezamos el recorrido de este a oeste del Algarve.

Comer en Tavira:

Mi ciudad favorita del Algarve. Tranquila y tradicional, pero muy bien cuidada y receptora de un turismo más tranquilo que el de otras zonas de la región. La mayor parte de los restaurantes en Tavira se encuentran en la zona del río Gilao. En la orilla oeste del río, en la zona de la Rua dos Cais y el Mercado da Ribeira y hasta llegar al lugar de donde salen los barcos hacia la playa, hay varios restaurantes que tienen como atracción principal la cataplana. Si nos vamos a la otra orilla, las callejuelas cercanas al puente romano bullen de actividad de restaurantes y terrazas en los meses de verano. El pequeño A Bica es uno de los más populares.

Sin embargo, mi favorito entre los restaurantes para comer en Tavira es la Churrasqueira Cota, en la Rua Joao Vaz Corte Real 38. La verdad es que está un poco escondido entre lo que es la orilla este del Gilao, en Tavira, pero es una agradable sorpresa. Por fuera es un bar bastante normal, con alguna sala de restaurante, pero lo mejor llega cuando puedes subir a la azotea del edificio, donde puedes disfrutar de fantásticas cenas durante las noches de verano. Silencio y tranquilidad. Como su propio nombre indica (churrasqueira viene de churrasco que traducido sería algo así como «a la parrilla»), las carnes y pescados a la parrilla son su especialidad. El precio es bastante económico para el estándar español, aunque está en línea con el resto de restaurantes de Tavira.

Comer en Olhao:

Olhao me sorprendió agradablemente en mi última visita por cómo ha conseguido conservar su aire tradicional pese a la llegada del turismo masivo a la región. A veces, hasta tiene un punto caótico. Es ciudad de pescadores y una de las ciudades del Algarve donde se puede comer mejor pescado. La mayor parte de los restaurantes y marisquerías en Olhao se concentran frente a la orilla de la Ría Formosa, cerca de la antigua lonja de pescado. Cualquiera de las que elijamos en la Avenida 5 de Outubro podrá ofrecernos muy buenos platos de pescado y marisco. Es, también, un excelente lugar para probar las cataplanas típicas, el plato que no podemos dejar de comer en el Algarve. Eso sí, un problema a la hora de pedir una cataplana en los restaurantes de Olhao y otras localidades de la zona: sólo suelen hacerla para dos personas o más, con lo que si sólo la quiere uno habrá que buscar otra solución.

Entre los restaurantes de Olhao quedé muy contento con el restaurante Barra Nova 2000, situados en la Avenida 5 de Outubro 100. Se puede comer en el comedor alargado del interior del local o en la pequeña terraza que tienen de cara a la calle. Eso sí, en la terraza las mesas están bastante pegadas unas con otras, por lo que puede ser algo incómodo si prefieres no estar demasiado cerca de otros comensales. Allí comí una dorada a la brasa excelente tanto por el pescado, como por su forma de prepararlo, en su punto, con un poco de ajo y cilantro. Otras especialidades del restaurante, aparte de las cataplanas, son el ensopado de anguilas y los guisos de arroz con marisco y rape.

Comer en Faro:

Faro es la capital de la región y ofrece un poco de todo a quien pase por ella. Quizá no es el lugar más típico para comer en el Algarve, pero hay amplia oferta de bares y restaurantes y se puede comer en establecimientos bastante elegantes, otros más turísticos, establecimientos de comida rápida y en los tradicionales snack-bar y pastelarias similares a los de otras ciudades portuguesas que aparecen a medida que nos vamos alejando del centro. Esta última opción es, sin duda, la que ofrece los platos del día más baratos para comer en el Algarve. Si no queremos complicarnos demasiado, en la zona peatonal comercial del centro -en las calles del norte de la misma, sobre todo-, nos encontraremos con bastantes restaurantes.

A mí, sin embargo, me gusta mucho más comer en Faro en uno de los pocos restaurantes que hay en la ciudad antigua, dentro de la zona amurallada. La Taberna Modesto es una casa baja ubicada en una de las plazas que hay dentro de la zona antigua de Faro y es fácilmente reconocible por la terraza de mesas unidas en filas que ocupa casi toda la superficie de la misma. En el interior tiene un comedor muy grande, pero en los días de buen tiempo la terraza exterior es uno de sus grandes atractivos. Sus platos del día no son especiamente variados. Su especialidad son las carnes y pescados a la brasa y los preparan en plena calle, junto a la terraza. No está mal de precio, aunque no es la opción más económica para comer en Faro. No obstante, poder cenar allí, en una noche fresca, en mitad de la tranquilidad del centro de la ciudad histórica es una gran experiencia que repito siempre que puedo ir por allí.

Taberna Modesto Faro

Taberna Modesto, en el centro de Faro

Comer en Portimao:

Una ciudad que en la que conviven de forma muy separada la vida urbana habitual del Algarve con el turismo de sol y playa de la zona de Praia da Rocha. Quien se aleje un poco de las callejuelas peatonales del centro o de la zona más concurrida de la orilla del río, podrá encontrar algunos snack-bar sencillos para comer en Portimao por poco dinero. No obstante, podremos encontrar locales de más calidad en otras zonas de la ciudad por precios razonables. Hay algunos restaurantes interesantes en la zona cercana al Largo do Dique y a la orilla del río Arade, pero para mi gusto tienen unos precios demasiado altos.

Personalmente, prefiero adentrarme un poco en la ciudad y comer en un restaurante que está en la calle Dr. Joao de Deus 14 (la calle peatonal que llega hasta la Plaza del Ayuntamiento con numerosas tiendas y bares) llamado O Mataporcos.  Tiene un comedor de tamaño medio en el interior, pero -si el tiempo acompaña- lo mejor es quedarse en la terraza que da a la calle peatonal -a la hora de comer da el sol, aunque las sombrillas alivian bastante el calor-. Llama la atención por su amplia carta, con numerosos platos tradicionales portugueses, sus amplias raciones y sus precios bastante razonables para lo que es la ciudad. Mi recomendación para este restaurante es el excelente y abundante arroz de marisco que preparan.

Arroz de Marisco Portugal

Arroz de Marisco en O Mataporcos, en Portimao

Comer en Lagos:

Lagos es otra de mis ciudades más apreciadas del Algarve. Me gusta mucho pasear por su centro histórico y me gusta muchísimo su animada vida, tanto de dia como de noche. Ha conseguido fusionar muy bien el turismo del Norte de Europa con su arquitectura, estética y forma de vida tradicional y, aunque suele estar abarrotada de turistas en temporada alta, uno no tiene la sensación de sentirse en una localidad pensada sólo para ellos. Los restaurantes de Lagos, en general, ofrecen una gran variedad de opciones -bastantes más de las habituales en las cartas portuguesas- y hay bastantes locales de comida internacional: italiana, india, china.

Lagos Algarve

Rua 25 de Abril, calle de restaurantes por excelencia en Lagos

La mayor parte de los restaurantes de Lagos se concentran en la zona baja de la misma y en el entorno de la peatonal Rua 25 de Abril. Allí es habitual encontrarnos con muchos establecimientos y menús internacionales, pero -entre este toque cosmopolita- me gustaría destacar un pequeño restaurante portugués especializado en pescados y otras especialidades marineras: el Sao Gonçalo. No es especialmente amplio en su interior, pero es una de las mejores opciones para disfrutar de la comida típica portuguesa en la ciudad. Su mejor plato es el fantástico arroz de tamboril (rape). Resulta algo más caro que comer en otros restaurantes de Lagos, pero la calidad compensa.

Sea cual sea la ciudad que elijais para vuestra estancia, comer en el Algarve es un auténtico placer gastronómico. Volveréis muy contentos por la variedad y la calidad de la comida.

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Isla de Armona

Desde Olhao salen varias líneas de barco a las islas cercanas, entre las que destacan la Isla de Armona y la Isla do Farol. No son trayectos especialmente largos, ni complicados, por lo que es bastante similar a un paseo en autobús, con la diferencia de que los barcos tienen una zona descubierta que nos permite disfrutar del paisaje y la navegación.

Para llegar a la Isla de Armona -la más cercana a Olhao-, el trayecto dura alrededor de 15 minutos; mientras que para ir a la Isla do Farol necesitaremos aproximadamente el doble. Los barcos tienen bastantes frecuencias, sobre todo en verano, y respetan bastante bien los horarios, con lo que son un transporte bastante cómodo. Para quien no quiera tener que esperar al barco, siempre tiene la opción de recurrir a otros barcos más pequeños que realizan el servicio de taxi.

Islas sin coches

Una de las mejores cosas que tienen las islas de la Ría Formosa- como la Isla de Armona, la Isla do Farol o la Isla de Tavira- es que en ellas no hay coches. Esto supone que el turista más cómodón no va a llegar en coche hasta la primera linea de playa y, también que no tendremos que compartir el espacio en la isla con los vehículos. Esto supone menor afluencia de personas en las playas -cosa que da bastante igual, ya que el espacio en las playas es enorme; pero no quiere decir que las islas estén desiertas, ni mucho menos.

isla armona olhao

Playa de la Isla de Armona

En el caso de la Isla de Armona, por ejemplo, desde el muelle del ferry hasta Olhao hasta la playa principal hay aproximadamente un kilómetro y medio que se hace por caminos entre decenas de casas bajas y un paisaje pintoresco.

La isla es agradable, cuenta con algunos bares y restaurantes y alguna tienda muy básica donde se puede comprar algo de comida para la jornada, y la playa es enorme y con poca profundidad, por lo que es posible, cuando la marea está baja, adentrarse en el mar y atravesar el agua hasta alguna pequeña isla de arena que emerge en el horizonte.

En resumen, estas islas ofrecen playas tranquilas, enormes, muy abiertas -ojo a los días de viento, que puede ser bastante incómodo-, relativamente poco frecuentadas y con mucho espacio para los bañistas. Playas dignas de conocerse y disfrutar.

Olhao no es la única ciudad del Algarve que cuenta con este tipo de islas en la Ría Formosa. La cercana Tavira cuenta con la enorme Isla de Tavira. A ella sólo se puede llegar en barco, no permite el acceso de coches y dispone de varias playas -entre ellas una nudista-, así como de un camping muy bien equipado para quien quiera pasar la noche junto al mar.

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Qué ver en Olhao

Olhao no suele ser la localidad con más turismo del Algarve. Está bastante cerca de Faro- la capital de la región- con una oferta de alojamiento bastante más reducida que ésta y con unas playas excelentes que para los turistas más perezosos nacieron con el pecado original de necesitar un paseo de quince minutos en barco hasta la isla cercana.

Sin embargo, hay algo en esta pequeña ciudad que llama la atención: representa con total precisión la imagen mental que tengo sobre cómo sería un Algarve sin turismo masivo.

Olhao es una ciudad relativamente importante en el Algarve. Está situada a unos 10 kilómetros al este de Faro y tiene una población de unos 30.000 habitantes. Olhao es una ciudad con mucha vida local y comercial, si bien -a diferencia de Faro- se trata más bien de un comercio más tradicional y de pequeñas empresas que no pertenecen a grandes cadenas. La ciudad se articula alrededor de un bulevar moderno que comunica la estación de ferrocarril con el barrio tradicional de pescadores, ya muy cerca del agua.

El antiguo barrio de pescadores, se extiende hasta la orilla de la ría. Son apenas 400 o 500 metros de calles estrechas, prácticamente todas ellas peatonales, con edificios encalados y baldosines tradicionales blancos y negros, en las que suelen aparecer recodos sorprendentes y algunas tiendas con artículos de playa que recuerdan la proximidad del mar.

Este barrio de pescadores acaba en la orilla del agua, separado por una calle ancha de dos pintorescos mercados municipales de ladrillo rojo y, no demasiado lejos, el muelle desde donde salen los barcos que comunican la ciudad con las playas de Armona y Farol.

Los mercados son curiosos por la mañana. Uno de ellos esta dedicado casi exclusivamente al pescado y el otro a la carne y las verduras. A su alrededor, ocupando el pequeño espacio que queda entre ellos y el agua, se han colocado bastantes terrazas y restaurantes. La zona que rodea a estos mercados es, posiblemente, la más agradable para comer en la ciudad. Para quien quiera algo mas barato, puede quedarse en los snack-bar de la Avenida da República, que parte desde la estación de ferrocarril.

Como la capital y la mayor parte de las ciudades del este del Algarve, no está situada exactamente en la orilla del Atlántico, sino que le separa de él el Parque Natural de la Ría Formosa, una serie de rías, lagunas e islas que hay que atravesar en barco para llegar a las islas que ya limitan con el mar y que disponen de fantásticas playas -el mejor ejemplo es la playa de la Isla de Armona-.

Sin embargo, pese a estar separada del mar por el Parque Natural, Olhao es una ciudad volcada al Atlántico y con un carácter unido siempre a la pesca y a los pescadores. Toda la zona más cercana a la ría y a su paseo marítimo se corresponde con el antiguo barrio de pescadores de la ciudad: calles estrechas, peatonales, adoquinadas, con callejones que salen de cualquier lado y edificios bajos que muestran o bien su cara más amable, recién encalados y rehabilitados; o bien ven como su fachada se cae a pedazos.

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Barrio de pescadores en Olhao.

Olhao es una mezcla de belleza y caos que- habitual en otros centros urbanos portugueses- a veces se echa de menos en unos pueblos del Algarve que, a base de haberse vestido demasiado bien para el turismo, han perdido parte de su sabor tradicional.

Olhao, ciudad de pescadores

No voy a ocultar que me gustan más las localidades del este del Algarve que las del oeste. Son preferencias personales de alguien que prefiere el carácter más tradicional de estas localidades, frente a la fusión del turismo del norte de Europa y la estética tradicional de lugares como Lagos o Albufeira. Tavira es mi ciudad favorita, pero a Olhao tengo que reconocerle que algunas de sus zonas más cercanas al puerto cuentan con un entorno entre tradicional, histórico y decadente que no encuentro en una Tavira que parece casi un pueblo modelo.

Para mí, callejear por las callejuelas del barrio de pescadores de Olhao -y no sólo por aquellas más comerciales que hoy albergan tiendas y se han visto con la cara pintada- es una experiencia que me lleva a la cabeza las imágenes de lo que yo suponía que hubiera sido un Algarve al que no hubiera llegado el turismo. Meterme por las callejuelas que están tras la zona de la lonja de pescado y descubrir rincones especiales, pequeñas plazoletas con casas encaladas, callejones sin salida con fachadas que van perdiendo la cal, encontrarme de frente con algún gato callejero o pasar frente a alguna puerta abierta por la que sale el sonido de la radio o la televisión.

Que ver en Olhao

Plaza típica en el centro de Olhao

Son calles estrechas, en la mayoría de los casos. En algunos casos, callejones por donde no pueden pasar los coches y, en otros, pequeñas calles sin distinción entre acera y calzada empedrada, rodeadas por casas bajas, bien encaladas, bien desconchadas o bien recubiertas de azulejos de varios colores. En muchas de ellas, al caer la tarde, nos encontramos a sus vecinos que han sacado las sillas de camping a la puerta y empiezan una tertulia o, simplemente, disfrutan del ambiente más fresco de las últimas horas de la tarde.

En Olhao no es tan habitual encontrarse turistas extranjeros como en otras ciudades del Algarve. Los hay, y cuenta de ello dan los menús en inglés de los restaurantes turísticos; pero no se convierten habitualmente en una mayoría. Parte de ello viene dado por la escasa oferta de alojamiento de la ciudad. Estando tan cerca de Faro y tan bien comunicada por tren y autobús, es habitual que quien visite Olhao tenga su base de operaciones en la capital de la región. Pero también contribuye el escaso número de hoteles y pensiones en la ciudad, con precios que -para lo que ofrecen- están por encima de la media de la región.

Pero Olhao merece la pena. Por una parte, por este barrio de pescadores y estas calejuelas tradicionales. Por otra, por el fabuloso pescado y marisco que se puede comer en los restaurantes del paseo marítimo y, por otra, quizá la más llamativa para quien llega de fuera, por ser el punto de partida a las fantásticas playas de las islas del Parque Natural de la Ría Formosa.

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Museo de Portimao

Tenía ganas de ver el Museo de Portimao -especialmente teniendo en cuenta que el año pasado tuve la mala suerte de encontrármelo cerrado-. Me habían hablado muy bien de él y, sobre todo, de como habían intentado replicar parte de la fábrica de conservas de pescado de la empresa La Rose, cuyo edificio había sido restaurado para construir la instalación.

Lo que no esperaba encontrarme en el Museo de Portimao era, aparte de ello, una improvisada clase de historia y geografía que sirvió para que en poco más de una hora de visita tuviera la respuesta a una pregunta que pocos nos hacemos al tomar el sol en la playa, pero que es fundamental a la hora de pensar en el lugar que nos encontramos:

¿Como y de qué se vivía en el Algarve antes de que los turistas llegaran a millones?

El Museo de Portimao nos da respuestas a esta pregunta muy centradas en la historia de la ciudad de Portimao, pero también extrapolables a otras ciudades de la región en la que la agricultura, la pesca y las industrias transformadoras de los alimentos obtenidos por ellas fueron durante muchos años la actividad dominante, con la única excepción de alguna pequeña actividad de construcción naval o- en el interior de la región- la industria del corcho.

Museo de Portimao

Museo de Portimao

La colección permanente del Museo de Portimao nos traslada, en primer lugar, a los asentamientos prehistóricos de la ciudad, para llevarnos posteriormente por un recorrido histórico por la etapa islámica y medieval. El río Arade fue muy importante en el desarrollo de la ciudad, ya que fue navegable durante muchos años y sirvió para el transporte de mercancías entre el interior del Algarve y la costa.

Más adelante en el tiempo, el Museo de Portimao nos da testimonio de cómo se realizaba en Portimao la construcción de barcos de madera y nos habla de cómo la agricultura fue la principal forma de vida de la región antes de que se desarrollara la industria conservera de pescado, la gran fuente de recursos de una región que no era especialmente rica durante la primera mitad del siglo XX.

La réplica de la conservera

La información y réplica del entorno y ambiente de la conservera de pescado es la gran atracción del Museo de Portimao. El paseo empieza con un documental en blanco y negro de los años 30 del siglo pasado en el que se describe paso a paso el proceso de fabricación de las conservas de sardinas, desde su pesca, hasta que la lata sale de la fábrica. El documental -que lleva por título O jogo da sardinha (El juego de la sardina) tiene el fallo de no estar subtitulado- resulta tremendamente curioso e ilustrativo de lo que nos vamos a encontrar más adelante.

Allí podemos ver imágenes originales de cómo se pescaba la sardina, cómo llegaba a puerto, cómo se subastaba y cómo llegaba a la fábrica. Podíamos ver también las actividades de los diversos operarios, tanto de los que fabricaban las latas, como de las que preparaban y enlataban el pescado, así como otras curiosidades de la vida en la fábrica conservera de Portimao.

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Reproducción del proceso de conserva de la sardina en el Museo de Portimao

Una vez visto el documental, podemos adentrarnos en las diferentes zonas acotadas, donde podemos ver esculturas de escayola de operarios realizando las diversas actividades. Es más, al fondo del Museo de Portimao se ha reconstruido la sala a la que llegaba el pescado y donde se realizaban las primeras operaciones de selección y preparación de las sardinas antes de introducirlas en la lata.

Personalmente, me pareció un museo muy agradable e interesante para conocer la historia de una ciudad y una región de la que conocemos poco más que sus playas. Los tres euros de la entrada me resultaron bien pagados. No es una visita larga. En algo menos de una hora podemos verlo todo, y eso si nos sentamos a ver el documental sobre las sardinas. Si no lo hiciéramos, se reduciría bastante el tiempo que necesitaríamos para verlo.

Como curiosidad, el Museo de Portimao recibió en el año 2010 el premio al Museo del Año concedido por el Consejo de Europa, reconociendo el gran valor e interés de su colección.

Qué ver en Portimao

El Algarve es una región que muestra bastantes contrastes entre el turismo más masivo y las ciudades que conservan un carácter más local y tradicional.

Faro, Loulé, Tavira y Portimao son algunas de ellas, lo que resulta especialmente paradójico al visitar Portimao, cuyo núcleo urbano parece ignorar en gran parte la presencia de la turística Playa da Rocha en el municipio y ofrece en su Museo de Portimao las claves de una historia regional ahora relegada entre sol y playa.

Portimao es la ciudad más importante del suroeste del Algarve y una de las pocas que sería capaz de presumir de tener un centro urbano donde el turismo es secundario. Paseando por sus calles centrales, nos encontramos con los mismos espacios peatonales y comerciales que nos podemos encontrar en cualquier otra ciudad portuguesa y -si bien las tiendas no pueden evitar algunos tics dirigidos al turista, como las inevitables traducciones de los menús del día en inglés-, uno tiene la sensación de encontrarse en una ciudad de alma y población portuguesa, algo que parece obvio, pero que no es tan habitual en esta zona de la costa algarvía.

Digamos que Portimao y el turismo masivo han llegado a un acuerdo beneficioso para ambas. Los turistas toman el área de la Playa da Rocha -una de las más famosas del Algarve- y los locales se quedan con el centro de la ciudad, incluyendo la vistosa orilla del río Arade, que ofrece algunas de las estampas características de la ciudad. El casco urbano de Portimao podría, entonces, transplantarse a cualquier otra zona de la costa portuguesa sin que se notara excesivamente la diferencia.

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Calle peatonal en el centro de Portimao

Esto, que puede parecer sencillo, no es tan habitual en la parte occidental de las costas del sur del Algarve. La parte oriental se ha visto protegida, en cierto modo, por la presencia del Parque Natural de la Ría Formosa, que ha hecho que el acceso a las playas sea un poco más difícil, alejando a los turistas más vagos y respetando, con ello, su carácter tradicional.

Sin embargo, la parte occidental, con sus pueblos y ciudades más abiertas al mar ha visto como algunas de sus ciudades han quedado convertidas en reductos de sol y playa. Albufeira es el caso más extremo, pero pueblos como Quarteira o Carvoeiro no le han ido a la zaga. Mención aparte merece Lagos, que -para mi gusto- es el que mejor ha sabido combinar tradición y turismo en toda la región.

El Ayuntamiento de Portimao.

El Ayuntamiento de Portimao.

Que Portimao haya conseguido continuar siendo Portimao tras el terremoto turístico del Algarve es  un hecho que tiene muchísimo mérito y que, sólo por ello, hace que merezca la pena la visita. Algo me dice, además, que los propios ciudadanos e instituciones portimonenses están de acuerdo con ello. Sólo así se explica el esfuerzo tan importante que han hecho a la hora de construir un dignísimo museo en el que se explica la historia de la ciudad y sus actividades económicas.

Portimao es también un buen nudo de comunicaciones para moverse por el oeste del Algarve. La estación de tren esta céntrica y ofrece un buen servicio y los autobuses, que salen desde la orilla del río Arade, cerca del Museo de la ciudad, la comunican convenientemente con ciudades como Lagos, Lagoa o Albufeira. Además, el servicio municipal de microbuses conecta el centro con las playas muy cómodamente.

En la ciudad destaca especialmente la vista del río Arade, que desemboca a un par de kilómetros del centro. En la zona más cercana a los puentes, además, hay un pequeño espacio con bares, terrazas y restaurantes que abre la ciudad a río.

Portimao, de todos modos, no es mi ciudad favorita de esta zona occidental de la costa sur del Algarve, que sigue siendo Lagos. Tiene un tamaño muy manejable y se puede recorrer en poco tiempo. Básicamente, sus principales puntos de interés están en las calles peatonales y comerciales del centro y, sobre todo, en la orilla del río Arade, en cuya desembocadura se encuentra la ciudad. Las vistas del río en sí, sus puentes y su marina son lugares bastante pintorescos.

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Cataplana y platos típicos del Algarve

La cataplana de marisco es el plato típico del Algarve y es muy habitual de encontrar en los restaurantes de cualquier ciudad de la costa algarvía, sobre todo en aquellas que han conseguido conservar un estilo de vida menos turístico, como es el caso de Tavira.

La cataplana es un guiso de pescado o marisco -se puede hacer también con carne, aunque no es lo más típico-, que puede llevar también algún tipo de guarnición, cocinado al vapor en un recipiente de cobre llamado cataplana, que da el nombre al plato. Esta cataplana recuerda por su forma a una concha, ya que está compuesto de dos partes de forma redondeada, unidas en un punto y que, posteriormente, se juntan y se fijan para que quede cerrado y el guiso se prepare con el vapor del agua o caldo que se ha añadido.

El hecho de que las cataplanas sean un artículo habitual de encontrar en los escaparates de las tiendas de artículos para el hogar en ciudades grandes como Faro o Portimao, supone también que es relativamente frecuente en la cocina de los residentes algarvíos. En España, puedes encontrarla fácilmente aquí.

Cataplana típica del Algarve

Cataplana típica del Algarve

Los pueblos y ciudades de la costa menos frecuentados por el turismo de masas -especialmente Tavira y Olhao, que tienen una gran tradición de pescados y mariscos y dedican sendos festivales gastronómicos al pescado y al marisco a lo largo del año- son los mejores para disfrutar de la cataplana. En Tavira, por ejemplo, hay una zona de restaurantes donde es la especialidad principal en la Rua Dr. José Pires Padinha, junto a la orilla oeste del río Gilao. También forma parte habitual de la carta y los menús del día de restaurantes de todo tipo en ciudades como Faro, Portimao o Lagos.

A la hora de comer hay que distinguir, eso sí, entre las zonas con más turismo de sol y playa; donde hay bastantes restaurantes destinados a los turistas que mezclan en sus cartas platos portugueses con especialidades internacionales -especialmente en Albufeira, Quarteira y en menor medida en Lagos- y las zonas con un turismo menos masivo y con presencia habitual de pequeños restaurantes y snack-bar con platos del día, baratos y donde la comida es casi al 100% portuguesa.

Más allá de la cataplana

En estos últimos, la cataplana es un prato frecuente, pero no es lo único. Hay también mucha tradición de carnes y pescados a la parrila y, sobre todo cuando el tiempo acompaña, es habitual encontrar lugares donde se preparan estos platos al aire libre, con el olor inconfundible de la parrilladas de carnes o pescados. Los restaurantes de la Isla de Tavira, junto a la playa, o mi favorita Taberna Modesto de Faro, son lugares excelentes para probarlas.

Eso, al menos, en lo que se refiere a la costa, que es la parte más conocida del Algarve. El interior, el gran desconocido para los turistas que visitan la región, ofrece fantásticas oportunidades para probar productos cárnicos y embutidos, ya que hay tradición de ganado porcino en la zona. Los festivales gastronómicos de ciudades como Monchique -la más importante de la sierra del mismo nombre- presentan unos productos y unos platos muy diferentes a los de las ciudades de la costa.

Por lo general, en Portugal las comidas son más fuertes y pesadas cuanto más al norte del país nos encontremos. En la costa del Algarve, no hay tanta tradición de guisos como en la zona norte del país -incluso la cataplana, preparada al vapor, resulta muy ligera para la digestión-. Sopas como el caldo verde casi brillan por su ausencia y otros productos típicos del país, como el bacalao, se preparan generalmente de una forma más ligera -me sorprendió, por ejemplo, encontrar frecuentemente ensaladas de bacalao con garbanzos en los menús de restaurantes económicos y de precio medio-.

No obstante, en la zona serrana de Monchique, con inviernos fríos, sí que nos encontramos más guisos a base de carne y verduras, más contundentes y adecuados al clima de esta parte del Algarve.

Además, la economía de la zona costera de la región estuvo durante décadas ligada a la industria conservera de pescado, por lo que este tipo de productos del mar siguen estando presentes en la dieta de los algarvíos. Para quien quiera saber algo más sobre esta industria alimentaria, recomiendo especialmente que visite el Museo de Portimao, ubicado en la reformada fábrica de conservas de la ciudad, donde una parte recrea el funcionamiento de la antigua factoría.

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Qué ver en Tavira

Decir de una región que es tierra de contrastes es un tópico bastante habitual, pero en el Algarve se escenifica perfectamente. Tavira es un pueblo que ha sabido conservar su carácter tradicional y alardea de tener un ritmo de vida tranquilo en una región abarrotada de turistas.

Tavira es uno de mis pequeños secretos escondidos del sur de Portugal y, junto con Lagos, mi ciudad favorita del Algarve, aunque por diferentes razones: Ambas han conseguido librarse de la plaga del turismo masivo de sol y playa que inunda zonas como Albufeira y han mantenido un carácter tradicional. Lagos, de todos modos, es mucho más animada, joven, viva y turística; mientras que Tavira conserva un sabor tradicional y un turismo mucho más maduro y tranquilo, convirtiéndose en un lugar ideal para vacaciones de relax y playa.

Las Playas de la Isla de Tavira

Una de las claves de haber conseguido respetar este carácter se encuentra, paradójicamente, en uno de los aspectos que ha podido echar atrás a los turistas masivos: la existencia del Parque Natural de la Ría Formosa, que separa el centro de las ciudades del Este del Algarve de las playas cercanas con marismas y canales que sólo pueden ser recorridos en barco y que cuentan, además, con una gran cantidad de especies de aves.

Reconozcámoslo, el turista de sol y playa es vago por naturaleza y le cuesta incluso tener que coger un medio de transporte para llegar a las playas. En Tavira, no queda más remedio, ya que no se puede llegar en coche a la Isla de Tavira y es necesario coger alguna de las dos rutas de barco que atraviesan la ría y caminar luego hasta la playa por un camino lleno de chiringuitos y pequeños restaurantes. Eso sí, el premio para quien se anime a hacerlo merece la pena: una isla sin coches, con decenas de kilómetros de excelentes playas, no excesivamente frecuentada.

Isla de Tavira

La Isla de Tavira ofrece magníficas playas con poca gente. Además, podemos alojarnos en el agradable camping de esta isla, a la que no llegan los coches.

Algo parecido nos encontramos en otras ciudades del Este del Algarve como la cercana Olhao, con excelentes playas en las vecinas Isla de Armona o Culatra, o, incluso -teniendo en cuenta todo lo que supone ser la capital de distrito- en la capital Faro; sin embargo, estas dos son ciudades mucho más grandes, con más alternativas de alojamiento y un entramado más urbano y menos tradicional.

Un pueblo tradicional del Algarve

Porque precisamente uno de los encantos de Tavira es haber mantenido la estructura del pueblo de pescadores que dio origen a la ciudad moderna, con sus casas bajas tradicionales y sus calles empedradas, con un centro histórico muy agradable para el paseo. No es una ciudad de hoteles, ni turismo masivo. Hay apenas algún hotel grande a las afueras de la ciudad y pequeñas pensiones y alojamientos en el pueblo -además de un modernísimo albergue de juventud-. La mayor parte de los turistas de playa se concentran en el camping de la Isla de Tavira, al que tampoco se puede llegar con coche.

El río Gilao es la referencia del centro de la ciudad y parte el pueblo de Tavira en dos. Hay varias posibilidades para cruzarlo, pero la más habitual es el llamado Puente Romano que no tiene aspecto de aquella época gracias a una reforma posterior, pero que es una de las referencias de la ciudad.

que ver en tavira

Centro histórico de Tavira visto desde el río Gilao

A ambos lados del río se concentra la mayor parte de la vida de la ciudad. En el lado oeste se encuentra la Plaza de la República, con el Ayuntamiento y el reformado edificio de los muelles y la lonja de pescado. Junto a ellas, una calle ancha, paralela al río ofrece una gran variedad de restaurantes que tienen como especialidad las cataplanas de pescado o marisco, platos típicos de la región.

En esta zona nos encontramos también con varios lugares de interés cultural en forma de iglesias o de los restos del antiguo castillo, convertido hoy en pequeño jardín botánico.

Por su parte, en la orilla este se concentran muchos restaurantes agradables en las callejuelas que se encuentran tras la orilla del río, con terrazas que en verano ofrecen una excelente oportunidad para comer en la calle. Algunas de ellas se han vuelto excesivamente turísticas, pero si se busca un poco, siguen quedando restaurantes más tradicionales donde disfrutar de la comida local.

Tavira: Slow City

Tavira es un bonito ejemplo de sostenibilidad dentro de una región turística y prueba de ello es que la localidad se adhirió en el año 2008 al movimiento internacional de las «slow cities«, en el que se integran aquellas localidades que muestran un especial interés por vivir de forma tranquila, preservar la tradición gastronómica regional, conversar y convivir con otras personas, apreciar la naturaleza y proteger el medio ambiente.

Personalmente, Tavira es una de las mejores opciones para combinar turismo de descanso y sol y playa en una misma estancia. Quizá no sea el mejor lugar para el viajero masivo, dada la escasa oferta de alojamiento dentro de la ciudad, pero eso lo hace aún más atractivo para el viajero independiente que sabrá buscar alojamientos más tradicionales o alternativos en la ciudad o, simplemente, que podrá disfrutar de un camping moderno y perfectamente acondicionado en una isla sin coches.

El Algarve es, además, un destino bastante fácil de llegar desde España. Desde Andalucía, se puede llegar al Algarve por autopista y, desde el resto de España, Ryanair ha abierto recientemente vuelos directos a Faro, desde donde se puede llegar a Tavira por el peculiar tren de la línea del Algarve.