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Lagos

Lagos Lagos es la ciudad turística más popular y bulliciosa del oeste del Algarve. No obstante, no llega ni de lejos a la masificación de Albufeira, posiblemente también porque no tiene la cantidad de hoteles y oferta de alojamiento que esta, por lo que sigue conservándose lejos del turismo de masas. En Lagos hay turistas, si, y muchos en verano. Pero no tantos como para retirar el carácter portugués de su centro histórico peatonal y ralentizar el ritmo de vida una o dos marchas a las que estamos acostumbrados en España.

En Lagos pueden distinguirse varios tipos de ciudad a la vez. Por una parte, en las afueras de la misma, esta la ciudad de los aficionados a la playa y al mar. El centro histórico de Lagos, situado en la desembocadura del río Bensafrim, no cuenta con playa, aunque si tiene algunas excelentes al este del río, inmediatamente después de cruzarlo. Las más cercanas, y también las más saturadas, están a poco más de un par de kilómetros del centro, pero si se sigue hacia el este con el autobús urbano o, incluso, con el tren, se pasar por varias playas algo más vacías, hasta llegar a la enorme Meia Praia.

En el lado derecho del río, también, justo después de cruzar el puente levadizo que separa ambas orillas y a muy poca distancia de la estación de ferrocarril, se encuentra la Marina de la ciudad, donde atracan pequeñas embarcaciones deportivas.

La orilla izquierda del río esta ocupada por la Avenida dos Descobrimentos, la calle más amplia de la ciudad, que sirve como centro más moderno en contraste con el centro histórico, peatonal y turístico. De allí salen los autobuses interurbanos y allí también se concentran las ofertas de los diferentes operadores turísticos que ofrecen varios tipos de paseos en barco por los alrededores de la ciudad.

Estos paseos en barco turístico, cuyo precio depende de la duración del trayecto -que suele estar entre la hora y las dos horas-, ofrecen llevar a los visitantes a dos excursiones principales: la primera, a una zona marítima donde es habitual ver delfines y, la segunda, a unos pequeños acantilados que se levantan algunos kilómetros al oeste de la ciudad, donde se pueden ver grutas y caprichosas formas de las rocas. Son viajes algo caros, en mi opinión, pero pueden servir para hacer algo diferente que ir a la playa en un día aburrido.

Lagos Otra cara de Lagos es la de su casco histórico. Con un centro peatonal, muy agradable, bien conservado, con las tradicionales calles con baldosas blancas y negras. No se reduce solo a una o dos calles, sino que ocupa la mayor parte del centro de la ciudad. Es verdad que, en temporada alta, la mayor parte de las calles están ocupadas por restaurantes y terrazas, pero sigue habiendo espacio suficiente para descubrirla y pasear por ella sin demasiados agobios. A primera hora de la noche, además, las terrazas se llenan, los bares empiezan a recibir a la clientela joven y las tiendas siguen abiertas atendiendo a los muchísimos paseantes que la recorren. Es su centro más turístico, que destaca por su animada vida.

Hay también, dentro del centro histórico partes algo menos concurridas, como la parte de la muralla, al sur de la ciudad. En ella se pueden observar los restos del Castillo de los Gobernadores, la muralla o las puertas de entrada a la antigua ciudad y, ya a la orilla del mar, algo distanciado de la muralla, la Fortaleza da Ponta da Bandeira.

Esta zona histórica se completa también con varias iglesias como las de Santa Maria y Santo Antonio o, algo mas alejada, la de San Sebastiao -que cuenta con una torre desde la que hay buenas vistas de la ciudad y una pequeña capilla cuyas paredes están forradas de huesos humanos, una copia mas reducida y algo mas moderna de las que hay en Évora o en Faro.

Lagos es también un fantástico lugar para disfrutar de la vida nocturna. A primera hora de la noche, su centro peatonal bulle de actividad, y de visitantes de todas las edades que acuden a cenar a las terrazas y restaurantes que abarrotan calles como la 25 de Abril.

Sin embargo, a medida que avanza la noche, los turistas de más edad se van retirando y quedan los jóvenes, que llenan los bares. Así como los restaurantes están en la parte mas baja del centro peatonal, los bares de copas suelen estar algo mas arriba -el centro esta situado en una pequeña cuesta-. Al final de la Rua 25 de Abril empiezan a encontrarse bares interesantes como el Zanzi-Bar o, sobre todo, el Bom Vivant, que cuenta con tres plantas, incluyendo una terraza donde disfrutar de la bebida al fresco de la noche. Un poco mas arriba, en la Rua Lançarote de Freitas, a pocos metros del albergue juvenil, aparecen pequeños bares como The 3 Monkeys o el Jam. Casi todos ellos, con la excepción de alguna discoteca casi aislada, son pequeños locales con tradición de cervezas o cócteles, orientados a los turistas jóvenes del norte de Europa.

Llegar a Lagos no es difícil. El tren tiene bastantes frecuencias desde Faro y la estación esta situada en la orilla este del río, pero con buen acceso a centro de la ciudad. La estación de autobuses, en la Avenida dos Descobrimentos, esta situada a poca distancia, pero en la orilla oeste. Lagos es también el punto de partida para viajar a Sagres o al Cabo de San Vicente, en la punta occidental de la región y todo un paraíso para los aficionados al surf. Hay conexiones de transporte público a la zona, pero son escasas.

Portimao

Portimao En una región eminentemente turística como es el Algarve, sorprende mucho encontrarse con una ciudad como Portimao que, aparentemente, no destaca por casi nada. Es cierto que es una ciudad con vida administrativa y comercial y que no esta volcada con el turismo, pero -con la única excepción de la cercana Praia da Rocha-, no se puede decir que sea especialmente impresionante para quien la visita.

Portimao es, no obstante, un buen nudo de comunicaciones para moverse por el oeste del Algarve. La estación de tren esta céntrica y ofrece un buen servicio y los autobuses, que salen desde la orilla del río Arade, cerca del Museo de la ciudad, la comunican convenientemente con ciudades como Lagos, Lagoa o Albufeira. Además, el servicio municipal de microbuses conecta el centro con las playas muy cómodamente.

En la ciudad destaca especialmente la vista del río Arade, que desemboca a un par de kilómetros del centro. En la zona más cercana a los puentes, además, hay un pequeño espacio con bares, terrazas y restaurantes que abre la ciudad a río. Al final del paseo que se extiende junto al río, aparece también el Museo de Portimao, que -por la profusión de carteles e indicaciones que lo anuncian- se ve que es el orgullo de la ciudad. Realmente, no es para menos, ya que han realizado un gran ejercicio de modernización en la antigua fábrica conservera de pescado, hasta convertirlo en un edificio moderno y muy bien acondicionado que acoge exposiciones permanentes sobre arqueología y la labor de la antigua fabrica conservera, así como otras exposiciones temporales relacionadas con la historia de la ciudad.

Y, exceptuando la Praia da Rocha -a las afueras de la ciudad-, realmente no se puede destacar mucho mas de Portimao. Cerca de la estación de ferrocarril comienza una zona peatonal que congrega la mayor parte de la vida comercial de la ciudad y que cuenta también con algunos cafés y terrazas donde almorzar o tomar algo tranquilamente.

Pasar por Portimao es una buena manera de tomarle el pulso real a la vida en el Algarve fuera del turismo, pero -exceptuando la visita al Museo-, no emocionara a nadie que vaya buscando grandes atractivos turísticos.



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